Marina Abramovic, la performer que pasó 700 horas en un museo sentada frente a extraños  

Por Daniel Mecca (@danielmecca)

Marina Abramovic es la mayor performer del mundo. En los setenta fue pionera en el uso del cuerpo como arte. Cuando se separó de su mítico compañero artístico y pareja, Ulay, caminaron los 2.000 kilómetros de la Muralla China desde sus extremos hacia su centro. Fueron tres meses. Cuando se encontraron, se separaron. Era 1988.

22 años después, en el MoMA de Nueva York, Abramovic, en una silla, se sentó durante más de 700 horas (8 horas diarias durante casi 3 meses) a observar a quien se sentara frente a ella. 1000 extraños la miraron. Una de esas personas, sorpresivamente, fue Ulay. Ella lloró. Le tendió la mano. No se veían desde la Muralla China.

En 1978 representaron una performance donde, uno frente a otro, se gritaban desaforados durante 10 minutos. Ellos eran la obra. También había puesto su cuerpo a disposición de un público con acceso a 70 objetos que podían dañarla: le cortaron la ropa, le clavaron espinas de rosas en el estómago, le apuntaron con un arma en la cabeza.

El arte conceptual es un fenómeno artístico que surge en la segunda mitad del siglo pasado. Toma las bases del duchampianismo, del dadaismo y el surrealismo. La llegada del arte conceptual, que reforzó la eclosión de las bases del arte ‘tradicional’, puso en primer plano la pregunta sobre qué es el arte. Abramovic es la extrema exploradora de esa pregunta.

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