“Es un desastre, ¿dónde coño está la película?”: la odisea de la filmación de El Padrino

Por Daniel Mecca (@danielmecca)

Francis Ford Coppola pensó hasta el final que El Padrino I sería un fracaso. No le faltaban motivos: la filmación fue un verdadero terreno de disputa estético entre los productores ejecutivos de la Paramount y Coppola. Aquellos, por ejemplo, no querían saber nada con Al Pacino -dijeron que era “demasiado desgarbado, delgado, que se parecía a una rata de alcantarilla- y menos que menos querían a Marlon Brando, sobre quien decían que había que traducirlo porque no se le entendía nada.

En lugar de Al Pacino pretendían a Alain Deloin, Robert Redford, Jack Nicholson, bah, cualquiera menos el bueno de Al. Lo cierto es que, a comienzos de los 70 -la película comenzó a rodarse en 1971 y se filmó en 6 meses- lo que se ponía en disputa era el Viejo Hollywood versus el nuevo Hollywood.

¿Cómo? Por ejemplo, Coppola quería que los extras vibraran con la sintonía italoamericana de la película -en aquellos años los extras era siempre los mismos- por lo que logró imponer, por ejemplo, que el papel de Luca Brasi lo hiciera Lenny Montona, un ex luchador que recién había salido de la cárcel.

Mientras filmaba, Coppola no tenía un duro: vivía en un minúsculo piso de soltero de Jimmy Caan (Sonny Corleane) en Los Ángeles. En la sala de proyecciones, en tiempos de edición, uno de los ejecutivos le dijo: “Es un desastre, ¿dónde coño está la película?”.

Se estrenó en marzo del 72 y hubo filas y filas alrededor de los cines. Nadie quería perderse esta película que retrata extraordinariamente la gran decadencia del sueño americano.

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